Manejar por el laberinto de calles de una gran ciudad puede ser un dolor de cabeza para muchos, pero para quienes lo hacen de forma profesional, este esfuerzo cotidiano podría ser un escudo inesperado. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Harvard y publicado el año pasado en la revista BMJ, sugirió que los taxistas y conductores de ambulancias presentan una protección sorprendente frente al Alzheimer.

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La clave parece residir en el hipocampo, la región del cerebro responsable de la memoria espacial y la navegación. Al memorizar miles de rutas, nombres de calles y puntos de referencia, estos conductores ejercitan esta zona de manera intensiva, lo que genera cambios físicos en su estructura cerebral que los harían más resilientes al deterioro cognitivo.

El poder de un cerebro entrenado para navegar

La investigación se basó en el análisis de casi nueve millones de personas en 443 ocupaciones diferentes entre 2020 y 2022. Los resultados dejaron boquiabiertos a los científicos: los conductores de taxis y ambulancias en Londres tenían menos de la mitad de probabilidades de morir por Alzheimer en comparación con la población general. Mientras que la tasa de mortalidad por esta enfermedad en otras profesiones ronda el 4%, en este grupo apenas llega al 1%.

"Las dos ocupaciones con la menor mortalidad por Alzheimer son los conductores de ambulancias y los taxistas, trabajos que utilizan intensamente el hipocampo como parte de su labor diaria", explicó el profesor de políticas de atención médica, Anupam Jena. Lo curioso es que este beneficio no se extiende a otros conductores, como los de colectivos, quienes suelen seguir rutas fijas y predeterminadas.

GPS vs. memoria: el desafío de las rutas dinámicas

Para los investigadores, la diferencia fundamental radica en la improvisación y la memoria bajo demanda. Mientras un colectivero repite un recorrido, el taxista debe recalcular rutas en tiempo real. Un estudio previo con conductores de Londres ya había mostrado que estos tenían hipocampos inusualmente grandes, la misma zona que se degrada en quienes padecen Alzheimer.

"No es esta memoria de navegación sobre la marcha la que los conductores de colectivos deben poseer", señaló Jena, al comparar por qué los pilotos o capitanes de barcos no muestran la misma protección. El estudio también reveló que estos conductores no están protegidos contra otros tipos de demencia, como la vascular, lo que refuerza la teoría de que el beneficio es específico para las funciones que cumple el hipocampo.

¿Debemos abandonar el mapa digital?

Ante estos hallazgos, surge la duda: ¿deberíamos borrar las aplicaciones de mapas de nuestro celular para proteger el cerebro? Aunque los expertos son cautelosos, sugieren que pequeños cambios podrían ayudar. No se trata de compararnos con un taxista que pasa diez horas al día navegando, pero sí de intentar ejercicios que fortalezcan nuestra memoria espacial.

"Podría darse el caso de que diferencias muy pequeñas en cómo usamos el hipocampo como parte de nuestra vida diaria puedan tener efectos leves en el riesgo posterior de Alzheimer", afirmó el especialista. El experto espera que estos datos den pie a futuros ensayos clínicos que utilicen ejercicios de navegación para ver si es posible crear un "colchón" cognitivo que retrase los efectos de la enfermedad.